Tíbet (IV): Los tres monasterios tibetanos más importantes

Publicado en Diario del Viajero

Tras descubrir el corazón de Lhasa, con la zona de Bakhor, el Templo Jokhang y el cercano Palacio Potala, ahora toca visitar los tres importantes Monasterios que envuelven la mítica capital tibetana: Ganden, Sera y Drepung. Más que monasterios son ciudades en sí mismas, luchando por conservar todo el espíritu y la magia de Tíbet contra la modernidad y el empuje de la cultura china.

Monasterio de Sera. De los 5000 monjes que tuviera en el pasado ahora solo permanecen unos 600, aunque se bastan para llevar a cabo los divertidos y cautivadores debates entre monjes, que transcurren mientras pegan sonoras palmadas en una suerte de combate dialéctico. Se realizan diariamente de 3:30pm a 5pm, y es perfectamente posible acercarse y grabarlos para el recuerdo. Si pudieras hablar tibetano, estoy seguro de que estarían encantados de filosofear contigo. Huelen un pelín a show para el turista, en realidad, pero bien que merece la pena la experiencia.

Monasterio de Drepung, el más grande de los monasterios tibetanos. En sus días de grandeza fue considerado por algunos como el más grande del mundo, llegando a alojar alrededor de 7000 monjes. Ahora son muchos menos, pero aún continúan sus tradiciones monásticas pese al riguroso control de las autoridades chinas. Cerca del medio día los podrás observar tomando su té de mantequilla de yak y, algo más tarde, debatiendo con un estilo similar al de los monjes de Sera.

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Monasterio de Ganden, a 40 kilómetros de Lhasa, encaramado en la cima del Monte Wangbur a 4.300 metros de altura ofrece unas vistas espectaculares del valle. Unos pocos centenares de monjes aún hacen vida allí, y el mejor momento para observarlos es durante su única comida diaria (generalmente ceñida a pan y mantequilla de yak), a la que acuden llamados por unos impactantes cánticos tibetanos.

Los tres monasterios descritos pertenecen a la escuela Gelugpa, iniciadora de la figura del Dalai Lama y dominante en Tíbet desde el siglo XVI. El Monasterio de Ganden fue el primero de dicha escuela, y desgraciadamente fue totalmente destruido en los años 60 por las tropas de los Guardias Rojos durante la Revolución Cultural. Lo que hoy queda es una reconstrucción bastante lograda, y aún permanece siendo el corazón de la orden. Si tienes que escoger un lugar a visitar fuera de Lhasa, ésta debería ser tu elección.

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Monasterio de Ganden

En los monasterios importantes se solicita el pago de entrada (entre 5 y 7 euros) y pago de una pequeña cantidad para poder fotografiar. Por ejemplo, en el Monasterio de Ganden piden 20 yuanes por cada instantánea, aunque alguna foto o vídeo podrás tomar de forma disimulada. Respecto a normas de vestimenta, cubre tus piernas y descubre tu cabeza cuando entres en un monasterio, así como deberías cumplir con las nociones básicas de respeto hacia imágenes religiosas, monjes y peregrinos.

Si pretendes moverte por Lhasa en solitario no tendrás ningún problema, pero para entrar en cualquier templo o monasterio será necesario que cuentes con un guía. Utilizar el transporte público dentro de Lhasa es posible aunque innecesario, pues la distancia máxima que tendrás que recorrer son dos o tres kilómetros. Moverse fuera de Lhasa en transporte público está actualmente prohibido para los extranjeros, y sólo si cuentas con un guía existe la posibilidad de que te lo permitan, dependiendo de la situación política en cada momento.

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Monasterio de Ganden

Respecto a cuándo es el mejor momento del año para viajar a Lhasa y alrededores, diría que el mes de Mayo y el mes de Septiembre son los más adecuados por clima y cantidad de turistas. Por mi experiencia puedo decir que la temperatura era bastante agradable a principios de Mayo. Cuando el Sol brillaba durante el día, se podía caminar incluso en manga corta, aunque a ratos podía oscurecerse y refrescar, llover o incluso nevar. De noche hablamos de un clima totalmente distinto, y la sensación térmica puede girar en torno a los cero grados. En todo caso, no te olvides las gafas de sol, el protector solar ni el protector labial, pues el Sol pega sin miramientos.

Tíbet está cambiando a pasos agigantados, impulsado por la política de desarrollo China, cuyo estandarte es traer el progreso a la región (junto con miles de ciudadanos chinos de la etnia Han), y así asimilar la cultura tibetana con la china a través de una progresiva e imparable homogeneización. Es una de esas regiones del mundo pronto dejará de ser lo que era; mientras más tardes en ir a visitarla, menos quedará de ella.

El próximo domingo publicaré la última entrada sobre Tíbet, que girará en torno al viaje desde Lhasa hasta el Campamento Base del Monte Everest, la cima del mundo. Así mismo, haremos paradas en los pueblos de Gyantse y Shigatse, así como en el Lago Yamdrok. ¡Nos vemos pronto!

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Next Stop: Campamento Base del Everest

Fotos | Juan Alberto
En Diario del Viajero | Tíbet (I): cómo organizar tu viaje
En Diario del Viajero | Tíbet (II): El tren Transtibetano
En Diario del Viajero | Tíbet (III): Lhasa

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