Antioquía en imágenes

Una de las mayores ciudades del mundo antiguo, junto con Roma y Alejandría, “Reina de Oriente” fue llamada por sus riquezas. Ciudad de común bajo asedio, ya fuera por cruzados o por árabes, no tardaba mucho en cambiar de manos. Tras sus imponentes murallas en lo alto del monte Silvio, creció con la normalidad de la guerra en su día a día.

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Multitud de casas de colores, algo que nunca me podía esperar de Antioquía

Si cerca estaba Sanliurfa de Siria, Antakya era ya el no va más. Una pequeña franja de terreno turco se introduce hacia el sur como un apéndice extraño, inmiscuyéndose en terreno originariamente sirio, en una clara ruptura de la línea fronteriza entre ambos países. La antigua Antioquía donde Marco Antonio se encontró con Cleopatra mientras preparaba sus guerras contra el pueblo parto, quedaba a escasos 60 kilómetros de suelo sirio, y allí esperábamos encontrar cierto movimiento de refugiados, o como mínimo un sentimiento de nerviosismo a raíz de la tensión bélica. Pero nada de nada. Antioquía era una ciudad de lo más tranquila y normal.

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La arquitectura de las casas era de lo más interesante que hay en la ciudad

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Uno de los platos típicos de esta zona es el Lahmacun, una fina capa de masa horneada con carne picada muy aliñada y picante por encima. Aunque también fue en Antioquía la primera vez que probé el hummus: estaba equivocado cuando pensaba que en esta zona me iba a hinchar de comer hummus, pues no era nada fácil de encontrar.

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Preparando la masa del lahmacun, que era baratísimo además: un euro
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La pizza turca era un poco más cara, unos dos euros y medio. Pero ¡qué rica!
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No era ni mucho menos el mejor hummus que he probado, pero la presentación lo mostraba muy apetecible

Me hospedé dos noches en una Iglesia cristiana, allí en el corazón de tierras islámicas, donde en el pasado se habían dado altercados de conflictos étnicos, y tan cerca de una Siria en guerra… estaba un poco preocupado ante la idea. Sin embargo, todo fue como la seda, y las habitaciones eran maravillosas.

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Las vistas desde la habitación eran muy rústicas
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Uno de los patios interiores de la amplia Iglesia, por allí andaba mi habitación
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Lo que más abundaban, sin embargo, eran las mezquitas como ésta
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Patio de la mezquita
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El minarete competía en altura con la naturaleza

Algunas curiosidades de Antioquía: un restaurante con un torero en plena faena, llamado “Matador”; una espada antigua con la inscripcción “Allah” en su hoja; y un graffiti de dos niños portando sendas ametralladoras.

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Viva España
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Viva Allah
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Viva… el arte
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Esto también me resultó curioso: obviamente se trataba de cortar barbas

Sin pena ni gloria pasaron los días por Antioquía, junto con Andrea, el italiano que conocí en Sanliurfa, y otro chico alemán que también coincidió con nosotros en el mismo hostal de Sanliurfa. El chico alemán había viajado muchísimo por medio oriente, y quedó un poco decepcionado con la ciudad, al igual que me ocurrió a mí. En cualquier caso, la colina sobre la que se alzaban los muros de la antigua fortaleza y sobre la que escalaban las casas de colores resultaba bastante atractiva.

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Una pequeña nube de contaminación sobrevolaba las casas de Antioquía
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Arriba se pueden ver las murallas perfilando la cima del monte
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