Pájaros, simples pájaros

“Decides agarrar la cámara de fotos, que configuras para disparar a gran velocidad, y la agarras como puedes con la mano izquierda, mientras que la derecha sigue repitiendo la maniobra de cortar migajas y ofrecerla a las aves, que con cabriolas acrobáticas precisas y vistosas encandilan la mañana frente al Louvre”.

Foto 01-05-14 11 11 44
Jardines de las Tuileries, y una de sus fuentes

A veces, estando de viaje pones en práctica comportamientos que de forma general no emprenderías en el día a día de tu vida cotidiana, en tu lugar de origen. Por ejemplo, cuando viajas madrugas en domingo para visitar museos, cuando los museos de tu ciudad natal nunca los has pisado o ni siquiera conoces de su existencia. O bien te levantas por la mañana con la simple intención de pasear por un parque. Un simple paseo, que en condiciones normales te resultaría una pérdida de tiempo ante una multitud de obligaciones más importantes que esperan tu atención.

Foto 01-05-14 11 35 21
Jardines de las Tuileries, y al fondo el obelisco Luxor. Mucha gente el 1 de Mayo
Foto 01-05-14 11 39 05
El Carrusel, y al fondo el Louvre, justo en un extremo de los jardines

Pero cuando estás de viaje cambias tus preferencias, y te sientas en el parque, frente a una fuente, en una simple silla de hierro a comerte un sándwich de mantequilla y mermelada para aguantar hasta la hora de comer. Un simple sándwich. Entonces ves que hay pajarillos, gorriones, palomas y otros que no identificas. Simples pájaros. El sándwich no está demasiado bueno, pues al fin y al cabo no lo has elaborado con los ingredientes que utilizarías en tu hogar, sino con los productos foráneos que has encontrado en el supermercado de turno. Simples ingredientes, simple supermercado.

Así que te cansas y no quieres comer más, mientras adviertes esos pajarillos ociosos, les tiras unas migajas y estos acuden prestos al festín. Simple migajas para simples pájaros. Pero acuden más y más aves, multitud de gorriones y otro que parece un mirlo pero que no lo es, porque estás en París y seguramente allí no hay mirlos, y cuando te quieres dar cuenta tienes unos veinte pájaros rodeándote a escasos centímetros de tus pies, confiados en tu bondad. Y tiras una migaja y el pájaro negro que asemeja un mirlo sale volando y la agarra en el aire, en una maniobra acrobática rauda y perfecta, asombrosa.

Foto 01-05-14 11 24 37
Los pájaros se aproximaban a mi mano con hambre

Foto 01-05-14 11 24 38

Entonces te preguntas: “¿por qué no?”. Una simple pregunta, que más que nunca te haces cuando viajas, y en lugar de tirarles las migajas, te las pones en la mano y abres ésta al cielo, a ver qué pasa. Y entonces los gorriones vuelan hasta tu mano, sin posarse en ella, sobrevolándola de manera fugaz para robarte las migajas blancas y volver a posarse al suelo, desde donde te miran impacientes esperando la próxima dosis alimentaria.

Foto 01-05-14 11 24 37 (2)

Foto 01-05-14 11 23 50
El edificio del fondo es el museo Louvre

Subes la apuesta, varias migajas, sobre la mano abierta con la palma hacia arriba, y los gorriones y el falso mirlo vuelan prestos, cada vez más confiados, posándose ahora en la mano durante unos segundos, llevándose cada átomo nutritivo, picoteando a su paso suavemente la carne de mi mano. Y lo repites, y lo repites una vez más. Los niños se paran y observan anonadados el espectáculo, la gente te pide pan para contribuir ellos también al fabuloso circo gorrionil. Gorriones, que progresivamente se encontraban más y más cercados y amedrentados por las lentas pero amenazantes palomas. Simples palomas.

Foto 01-05-14 11 24 10
Precioso pájaro desconocido
Foto 01-05-14 11 25 21
No me gustan nada, las palomas

Decides agarrar la cámara de fotos, que configuras para disparar a gran velocidad, y la agarras como puedes con la mano izquierda, mientras que la derecha sigue repitiendo la maniobra de cortar migajas y ofrecerla a las aves, que con cabriolas acrobáticas precisas y vistosas encandilan la mañana frente al Louvre. Y les haces fotos a los gorriones y los falsos mirlos, y una simple mañana de paseo por los jardines de las Tuileries se convierte por arte de magia en un bonito recuerdo, en un acto de comunión con los animales que habitan una de las mayores urbes de la tierra. Estos hechos, si bien podría ocurrir igualmente en el Parque del Oeste de Málaga, solo suelen ocurrir estando de viaje, que es cuando tu mente se abre a probar experiencias que en tu ambiente normal desecharías, que es cuando las cosas más simples se pueden convertir en momentos extraordinarios.

Foto 01-05-14 11 24 37 (1)
¡Ay gorrión!

Foto 01-05-14 11 22 51

Rodeado de aves me encontré a los pocos minutos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s