Archivo de la categoría: Uzbekistán

¿Y ahora qué?

-Mira, tenemos ahí unos cuantos de esos países feos de nombres raros en mitad del desierto, los Aquinoestán, Chiquitistán y todos esos, que no solo no dan beneficio sino que no dejan de dar por culillo con revueltas, pegando tiros y pidiendo pasta. En ese que se llama Uzbekistán, por ejemplo, tenemos un par de ríos y un desierto, ¿qué podríamos hacer? -preguntó Stalin.

-Hombre, jefe, qué te voy a decir yo, si solo soy un simple componente del politburó. Pues podríamos coger el río y regar el desierto, ¿no? Digo yo que algo crecerá, vamos, aunque sean plantas chunguillas y feas.

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Equilibrio natural

Bujara, fascinante ciudad antigua situada entre sedientos campos de algodón plantados a un paso del estéril desierto, unos mil años atrás considerábase la capital cultural y religiosa de Asia Central. Hasta que Gengis Khan, aquel famoso mongol siempre a caballo, espada en mano y cortando cabezas, la redujo a escombros en el año 1220. Por suerte, todavía conserva muchos de sus sagrados edificios, junto a una atmósfera relativamente auténtica que recuerda a la época originaria, tan pronto no te metas en las tiendas de souvenirs para turistas que inundan cada rincón. Seguir leyendo Equilibrio natural

Khiva, ciudad de esclavos

Muchos somos esclavos de la ciudad, atados a un trabajo que no nos gusta, con un sueldo nimio que no alcanza para saldar las deudas contraídas por los deseos de lograr el sueño capitalista, inoculado por los que nos quieren manipular, que son precisamente los que no tienen estos problemas. Hoy estoy en la ciudad de Jiva (Khiva), erigida entre desiertos en el siglo VIII y punto itinerante de la Ruta de la Seda. A raíz de un pequeño pozo surgida, llegó a ser la capital de la región alrededor del año 1592, siendo famosa en esa época por su famoso mercado de esclavos.

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Vista de Khiva, Uzbekistán

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Picaresca

En el bazaar de Samarcanda se me aproximó un hombre de unos sesenta años, con pinta de campesino, portando varias bolsitas de plástico transparente en cuyo interior se veían unos polvos de rojo intenso. Era algún tipo de especia autóctona que atraía mis ojos de turista, ansioso de adquirir algo tan tradicional y auténtico, que probablemente había sido elaborado a mano por este amable señor, hombre de su casa, y que se convertiría en un perfecto regalo al volver a España. Seguir leyendo Picaresca

Benditos tiranos

“Un gran conquistador, un asombroso genio militar. Un asesino, un genocida, un Hitler más del milenio pasado. Dos caras de la misma moneda”. Seguir leyendo Benditos tiranos

Evolución en Tashkent

“Yo tampoco daba por sentado el éxito de mi intervención, y basaba todas mis posibilidades de éxito en el efecto sorpresa y en el lenguaje corporal que transmitía, intentando estar absolutamente convencido de mi derecho al reintegro, que en realidad no existía. El resultado fue que impuse un respeto que ni yo mismo anticipaba, pillé al enemigo por sorpresa, basándome en la misma estrategia que tantas y tantas batallas ha ganado a lo largo de la Historia”. Seguir leyendo Evolución en Tashkent

Visados en Dushanbe

“Me sentía perdido, en parte debido al cansancio de casi dos meses de viaje, la soledad y el estado de frustración al ver que no había nada que yo pudiera hacer ante este problema. Salvo esperar”.

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